Y entonces entendí...
Que no debo ser a prueba de fuego sino que debo dejarme forjar por él. Que muchas de las cosas que pasan, traen cambios, por más difícil que se haga todo. Siempre llega el tiempo en donde cedemos y nos dejamos forjar por Dios.
En Isaías 43:2 dice "Cuando pases por el fuego no te quemarás, las llamas no te consumirán", pero no me dice que luego de pasar todo siga igual.
El pasar por el fuego siempre produce una acción, transforma y cambia. Por eso Dios permite que pasemos por las pruebas, porque nos prepara para cumplir el propósito que tiene para nosotros.
Si nosotros pasamos la mayoría de la comida por el fuego para que esté apta para el consumo, ¿cuánto más Dios no hará en nosotros?
4 de junio de 2020
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Anaumi Victoria
en Antiguas
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